A medida que cada flor alcanza la madurez es cosechada a mano cuidadosamente y luego se la envía rápidamente a la instalación de post-cosecha en la que es inspeccionada para asegurarse de que se ha logrado una óptima calidad. Sólo se acepta la perfección, de inmediato se descarta cualquier rosa que sea menos que impecable y se la utiliza como material de compostaje.
La post-cosecha es la etapa final antes de que las flores comiencen su largo viaje hasta el consumidor final. Aquí las flores se preparan para el viaje a través de un procesamiento y embalaje adecuados.
La post-cosecha también es cuando se realizan los ensayos controlados de las rosas para garantizar su calidad. Reproducimos entre otros, los tiempos de transporte, los ambientes hogareños, la calidad del agua para así asegurarnos de que nuestras rosas cumplirán con las normas establecidas.